La técnica del aire lácteo
Es posible crear un aire con buena estructura, sabor intenso y textura sedosa sin necesidad de utilizar ningún tipo de aireante artificial. Utilizando nata con un 35 % de materia grasa, se pueden obtener aires muy interesantes que aportan untuosidad y sutileza a las preparaciones.
Para lograrlo, es fundamental reducir la concentración de grasa a aproximadamente un 15–17 %. Esto se consigue mezclando la nata con un líquido, que puede ser agua o una base con más personalidad, como una salsa americana, un caldo o una infusión aromática. Esta emulsión se puede airear obteniendo una textura estable y espumosa gracias a las propiedades naturales de la grasa y las proteínas presentes en la nata.
El resultado es un aire limpio, sedoso y fácil de aromatizar, ya que se puede perfumar con hierbas, especias, jugos, fondos u otros ingredientes. Las posibilidades dependen únicamente de nuestra creatividad.
